El papel de Nimbi en la nueva ley de acreditación institucional

Seguimos hablando en nuestro blog sobre acreditación porque, en 2023, entra en vigor la ley 20.129, según la cual la acreditación institucional pasa a tener carácter obligatorio para las Instituciones de Educación Superior autónomas. ¿Y esto qué repercusión tiene? Según explica Carmen Gloria Beroíza, consejera del Área de Derecho de la Agencia Acreditadora de Chile y socia en Transforme consultores, “las instituciones están en pleno proceso de ajuste frente a este escenario cambiante”. Lo que entendíamos por acreditación, añade, “cambia drásticamente a partir del próximo año y todas están preparándose para ello”.

Estas declaraciones forman parte de la conversación que Nimbi mantuvo con Carmen Gloria para arrojar algo más de luz sobre los cambios que se avecinan próximamente. En esa conversación, la experta en acrecitación, que ha participado en más de una veintena de procesos de este tipo en universidades e Institutos Profesionales de Chile y Ecuador*, expuso qué supone la incorporación de los nuevos criterios y estándares de esta ley para las instituciones y qué puede aportar Nimbi a esa preparación como proveedor de soluciones de software para la Educación Superior y Continua.

A continuación, la transcripción editada de la entrevista: 

Sobre la nueva ley de acreditación y su enfoque en resultados…

Carmen Gloria Beroíza: Estamos ad portas, a partir del próximo año, de la incorporación de los nuevos criterios y estándares de acreditación con una ley del 2020 que entra en vigor el próximo año. Las instituciones están en el proceso de acomodarse a la nueva mirada de los procesos de acreditación y yo diría que, en términos generales, es bastante más seria, con un foco más en resultados de lo que eran los procesos anteriores, que eran bastante cualitativos y subjetivos y dependían demasiado del sesgo del par evaluador.

Por tanto, Nimbi llega a un escenario cambiante en que las instituciones están en pleno proceso de ajuste. ¿Por qué? Porque lo que entendíamos por acreditación cambia drásticamente a partir del próximo año y todas las instituciones están preparándose para ello. La acreditación institucional va a crecer en volumen porque pasa de voluntaria a obligatoria. Ahora se evalúan todas las carreras, todas las sedes, todas las dimensiones y, por tanto, se entra en un circuito que tiene más exigencia y estándares. Y dentro de los estándares, las instituciones no pueden puntuar bajo porque, además, los estándares tienen ciertas características acumulativas. En realidad, más vale que las instituciones estén con las pilas bien puestas porque el proceso será más riguroso en el corto plazo. 

Es impensable que sigamos dentro de las prácticas de acreditación anterior, que eran muy subjetivas. Ahora el foco en el proceso se integra con una mirada en los resultados. Todo lo que fomente la evidencia objetiva, que sea sistemática y que tenga una cierta trayectoria, como puede ser el sistema de información de Nimbi, es muy valioso y pasa a tener mucha relevancia en este momento.

Justo con este cambio de marco regulatorio, que ahora pasa a ser obligatorio, cambia la arquitectura de las dimensiones, de los criterios y de los estándares, y todo ello debe ser transversalmente evidenciado e integrado. Es decir, que desde diferentes miradas, desde distintas vicerrectorías, es preciso llegar a las mismas conclusiones y resultados. Por tanto, se requiere un sistema que sea muy transparente en todas las unidades de una institución.

 

Nueva ley acreditación

 

De la dimensión 3 de aseguramiento interno de la calidad…

 

C.G.B: Hay una nueva dimensión (la 3) a nivel universitario, para todas las instituciones, que se llama dimensión de aseguramiento interno de la calidad. Esta dimensión cubre todas las funciones de una institución, todas las que te puedas imaginar, no solamente a nivel central, sino que todas las sedes y todas las carreras tienen que tener un sistema de mejoramiento continuo que cuente con el respaldo de un software que tenga la capacidad de integrar la información al proyecto institucional.

Es decir, si una institución se declara docente, por ejemplo, los indicadores de docencia (correspondientes a la dimensión 1) tienen que ser consistentes con ella. Eso tiene que traducirse en ciertos estándares que no solamente se refieran a la instalación de un software óptimo y adecuado, o a su puesta en marcha, sino que, además, se refieran a los resultados y que estos resultados cierren el ciclo de la gestión de la calidad. Es decir, que se cuente con una retroalimentación hacia las unidades y con un mejoramiento consecuente o continuo; y ahí es donde entra Nimbi.

En definitiva, la dimensión 3 son aquellos mecanismos e instrumentos que aseguran que los procesos de aseguramiento continuo estén instalados en una institución. La vicerrectoría de calidad es la encargada de fiscalizar esta dimensión y deben ser muy objetivos, porque en la institución educativa ya se realizó una autoevaluación para encontrar dónde estaban sus debilidades. Por tanto, el siguiente paso serían los planes de mejoramiento y sus resultados para que las instituciones puedan hablar de que lograron mitigar las debilidades y completar el círculo de mejoramiento continuo porque se mejoró el proceso. Es decir, no solamente hay que levantar la debilidad, es preciso tener el diagnóstico y el plan de mejoramiento.

 

 

Por ejemplo, si hablamos del sistema de mentorías en una institución, sabes que cumpliste el nivel 1 (en cada dimensión hay 3 niveles de logro), porque diseñaste el instrumento; cumpliste el nivel 2, porque lo aplicaste y obtuviste resultados; y ahora estás en un nivel 3, porque eres capaz de decir que las mentorías impactaron de forma positiva o no en el proceso de aprendizaje, por lo tanto es preciso incorporar una mejora y volver a evaluarlas. Esto es un ejemplo, pero como éste hay miles dentro de una institución.

 

 

De las alertas tempranas sobre estudiantes…

C.G.B: Hay momentos claves para la deserción y las instituciones los tienen súper identificados porque es un tema crucial para ellas, puesto que pueden llegar a perder hasta un 30% o más de estudiantes cada año. Ahí, como institución, tienes que plantearte si pudiste haber hecho algo a lo largo del ciclo de vida del estudiante, a lo largo del semestre para evitarlo… Por ejemplo, cosas como la baja asistencia o tener una mala nota o calificación después de la primera solemne (a las 4 o 5 semanas de empezar el curso) son indicadores de que los alumnos podrían abandonar sus estudios. Sin embargo, este tipo de indicadores son más complejos: son acumulativos y se tienen que dar varias condiciones.

En cosas como la deserción, el software, la data y el machine learning pueden ayudar mucho. El sistema de alertas tempranas (que en muchos casos se dice semáforo) hay que tenerlo alimentado, definir cuáles son los criterios críticos, etc. y realizar un seguimiento para poder afrontar el problema. Cada institución afronta este tipo de situaciones a su manera, algunas utilizan mentores, otras su propio personal de retención u otro indicador relevante como la titulación oportuna… la clave está en poder adaptarse a los métodos y la realidad de cada institución para poder medirla y después atacar la deserción.  

En definitiva, dentro del nuevo escenario al que nos enfrentaremos a partir del 2023, yo creo que Nimbi puede contribuir al aseguramiento interno de la calidad de las instituciones educativas a través de una plataforma que te permite una gestión de indicadores, como la retención y titulación oportuna, y estándares de calidad de acuerdo a la nueva normativa y que es de aplicación sistemática, objetiva y con foco en resultados.

Pulsa este enlace para conocer los modelos predictivos para la acreditación de Nimbi. https://nimbiedu.com/acreditacion-y-modelos-predictivos/

*Acerca de Carmen Gloria Beroíza: Directora Escuela de Ciencias de la Familia y Trabajo Social, Universidad Finis Terrae (2001-2005). Directora Área Humanidades y Educación, INACAP, año 2006, responsable de 17 carreras de pregrado (IP/CFT), en 22 sedes. Directora de la Unidad de Análisis Institucional, Instituto Profesional de Chile (2009-2010). Consultor DUOC para procesos de autoevaluación carreras ingeniería y administración (2016). Ha participado y dirigido diversos procesos de Acreditación Institucional y de Carreras para la Agencia Qualitas (DUOC/UC) y Agencia Acreditadora de CHILE, participando como Consejero de Área de Derecho, Presidente de Comisión y par evaluador en los procesos de acreditación de las carreras de Pregrado en Derecho y Trabajo Social y en Magister en Derecho en las siguientes Universidades e IP: Universidad de Los Andes, Universidad Bernardo O’Higgins, Universidad Católica del Norte, Universidad Católica de la Santísima Concepción, Universidad de la Frontera (magister), Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (magister en Derecho), Universidad de Talca (magister) .Universidad de las Américas de Ecuador, Universidad del Pacifico, AIEP, entre otros. Actualmente se desempeña como: Socio Fundador de TRANSFORME Consultores, firma especializada en Innovación Estratégica y Operacional. Directora de Desarrollo Social de AIEP. Consejera del Área de Derecho de la Agencia Acreditadora de Chile.

 

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